La experiencia de una voluntaria. Viaje al centro de la música.

06/03/2016 by in category Sin categoría with 0 and 14

Pensamos, sentimos, deseamos, proyectamos, sonamos… Aquella vocecita que nos habla “por lo bajín”… y, al mismo tiempo, “pero… y si… no sé…”

De hecho esta historia ya empieza aquí.  Hasta que pasa alguna cosa que te hace decir “SÍ QUIERO” .

Soy maestra de música y trabajo con niños y no tan niños desde hace 31 años.

-Tàlia, ¿quieres venir a África? Tenemos un proyecto relacionado con la música en una escuela de Uganda. Cantan en diferentes lenguas, entre ellas el castellano y el catalán, y vendría bien que viniera un profesional a ayudar. Queremos grabar un CD y hacer una gira.

Por cierto, es el CORO SAFARI.

-A mitad de curso lo veo difícil, pero no digo que no.

El caso es que QUIERO y hago todo lo posible para que pueda ser.

Tiempo previo de gestiones, vacunas, billete, preparación del repertorio a trabajar…

Última semana de noviembre del 2014, avión y marchando hacia otro continente.

Con actitud de trabajar y vivir la experiencia.

Situada en un espacio abierto, cerca del lago Victoria, la Escuela New Life, “nueva vida”.

Sala de ensayos sin cristales en las ventanas, ventilación natural… Eso sí: un escenario.

No hablo inglés y menos su lengua natal, vaya reto…!!!

Recuerdo cerca de 40 caritas de color sentados mirándome a la expectativa.

Mama Deborah, la directora de la escuela y también de la coral, toda una institución, allá presente.

Empieza la clase, a ver qué pasa…

Nos ponemos de pie, movimientos con el cuerpo para calentar. Jugamos a hacer sonidos vocales, ríen, cortamos el hielo.

Semana intensa, intensa de trabajo, pero agradecida.

Final de cada día: un darse la mano con Mama Deborah por el trabajo bien hecho entre las dos.

Niños acostumbrados a cantar, mucha disciplina, preparados para resistir ensayos muy largos…

Voces preciosas, armonías fáciles, naturales, personitas que viven la MÚSICA.

Filmaciones de las canciones con coreografías en el prado. ¡Hasta salió el arco iris!

Algunos de los niños, aunque vinieran desde lejos caminando bajo la lluvia con los pies descalzos, quizás sin haber desayunado, a la hora,puntuales, estaban allí para ensayar.

Y con esto me quedo, con la ilusión compartida.

Me hubiera gustado poderme comunicar más fácilmente, pero la MÚSICA es un lenguaje universal.

Aquellos pensamientos, aquellos proyectos, aquel “me gustaría…” se hizo REALIDAD.

Y ahora deseo firmemente que ELLOS y ELLAS puedan realizar su sueño y compartir su tesoro: LA ALEGRÍA Y LA PASIÓN por CANTAR Y BAILAR.

GRACIAS a las personas que consiguen con su buen corazón que los sueños puedan ser posibles.

¡GRACIAS por darme la oportunidad!

Tália